miércoles, mayo 30, 2007

xiii. El pato Julio

Nuestro amigo Bonstzulix, el camarero cacereño del Bar Rigudo, está pasando por una época melancólica: mira sus álbumes de fotos, ve sus películas en súper 8 y se da golpes contra la pared. ¿Nostalgia o simple memez? Da igual, aunque nos escondamos en los armarios, no podemos escapar de sus historias.

Anoche nos habló del regalo de cumpleaños que más le ha marcado: cuando cumplió ocho años su madre le regalo el mes de julio un pato al que llamo Julio (hay que tener narices para nacer en julio y que te llamen así - claro que mejor es eso que nacer en noviembre y que te llamen Noviembro...). Le regalaron un patito en el bien entendido (o en el mal entendido como se verá) que al acabar las vacaciones el pato ya les habría dejado por una vida mejor... y no precisamente en Patolandia.

El pato, ante el alborozo de Bonstzulix, y la sopesada mirada de su madre, acabó julio y superó agosto convirtiéndose en un patazo. El verano terminó y en las playas de Nerja cantaba el Dúo Dinámico una deprimente canción en una mañana gris, y Bonstzulix, su mamá y un pato llamado Julio dejaron la playa y fueron a la ciudad.

De camino en el coche Bonstzulix oyó unos ruidos en el maletero... Su madre, que quería mucho a su hijo, pero no tanto al pato, había aceptado llevarlo a la ciudad pero había “olvidado” atar las maletas en el maletero: ¡Bim, bam, boum, cuac!

Al llegar al destino y abrir el maletero solo se podían ver plumas y mas plumas... y entre todas las maletas ¡cuac! Ahí estaba el superviviente: el pato Bond, Julio Bond, sonriendo ante el alborozo de Bonstzulix y la contrariada mirada materna.

La madre, ágil como solo lo son las madres, resolvió la situación convenciendo a Bonstzulix de que el pato, un señor pato, estaría mejor en casa de la abuela porque allí habían otros animalitos: canarios, pericos, un hámster... y un rottweiler.

Al cabo de un mes Bonstzulix fue a visitar a su patito. Al abrir la puerta pasó fugaz el rottweiler perseguido por el pato Godzilla: CUAC, CUAC, CUAC. El perro llevaba una venda en la cabeza pues Julio Bond Godzilla tenía como diversión favorita picotearle el cráneo al rottweiler.

Al final, la situación era insostenible (que se lo digan al difunto rottweiler) por lo que la buena madre intervino de nuevo: donaron el pato al ayuntamiento, un hermoso y fornido pato blanco, para que acompañara al resto de ánades en el estanque municipal.

Así que la familia se reunió a celebrarlo, ante la mirada apesadumbrada de Bonstzulix y el alborozo materno, comiendo un gran pavo.

Pasaron muchos años y casi todos los días Bonstzulix fue a ver a Julio al estanque.

Cuando Bonstzulix cumplió veinte años seguía visitando al pato, iba hasta con su novia, por lo que su madre se vio en la obligación de hablar con él para decirle que era hora de madurar y que aquello no fue un pavo.

viernes, mayo 04, 2007

xii. Alguien (El octavo pasajero) y VIII - EL DESENLACE

NougatMán atacó sin piedad:

- Oye Jefe: ¡toma una decisión por ti solo! - espetó NougatMán -.

El Jefe comenzó a temblar y a balbucir "no, yo sólo, no... ¡nooo!". Y cuando estaba aturdido y casi fuera de combate NougatMán contraatacó "¡asume una responsabilidad!". El Jefe babeó y tembló totalmente fuera de control: "responsabilidades, ¡no!, fuera, aléjate. No decidiré, no me responsabilizaré, prepararé cinco informes, seis, ¡aléjate de mí!, ¡con acuse de recibo!, ¡pónme una mosca!". Finalmente NougatMán hinchó su pecho, endureció sus almendritas, se aproximó y se dejó caer. ¡Chof!. Y el jefe se acabó. Así de sencillo.

- ¿Qué, regresamos a casa? - dijo NougatMán dirigiéndose a sus amigos - aquí ya no tenemos nada que hacer.

Y dicho esto Arnold y su madre, Lezanco y Hepoir, junto a NougatMán se embarcaron en el Jilguero Centenario y emprendieron rumbo a la Tierra.



Lezanco se decía a sí mismo: "la próxima vez que me digan que me vaya a Plutón a comprar puerros se va a ir su madre". Hepoir, a su vez, pensaba "me vengo, me voy y ya no sé donde estoy". Arnold miraba por la escotilla la constelación de Orión mientras meditaba acerca lo estúpida que puede llegar a ser la existencia de las algarrobas una vez han caído del algarrobo y no hay quien las recoja. Finalmente, Arnolda, se levantaba de su asiento y preguntaba a NougatMán

- ¿Tienes un poco de bicarbonato?, tengo un nosequé en el estómago...


FIN





PD: Si los angloparlantes dicen "THE END" ¿porqué no podemos decir "EL FIN"? Yo creo que queda mucho más elegante.

EL FIN



PD2: Claro que, después de una aventura tan épica como esta, yo creo que este relato se merece algo más. EL FIN se me queda corto; voy a ir mucho más lejos:

A CHALOTE

viernes, abril 27, 2007

xi. Alguien (El octavo pasajero) y...

(Y ahora, cerca del final, es cuando viene la tanda de anuncios)

Mujer, ahora podrás probar las nuevas toallitas higiénicas ADANX con las que podrás montar a caballo, tocar la guitarra, hacer parapente, hacer el pino puente sobre la torre de Collserola y bucear sin escafandra en la fosa de las Marianas. Compra ADANX: te sentirás GUAY.

Hombre, GUILLOTTI lanza al mercado la nueva maquinilla de afeitar: un solo rasurado que dura toda la vida... aunque tu vida vaya en ello, pero no importa: hace años que te comportas como un cromañón yendo diez horas diarias a levantar pesas, hace un par de años que gastas todos tus ahorros en tunear un R5 para que parezca el Sputnik, hace un año que llevas mechas y el pelo te lo cortas como un monje benedictino pero al revés... Usa Guillotti: la humanidad te lo agradecerá.

(Ya se acerca el desenlace de Alguien... pronto en los mejores blogs)

miércoles, abril 18, 2007

x. Alguien (El octavo pasajero) VII

- NougatMán, en esta nave se ha colado un jefe: debes acabar con él o no podremos regresar nunca a la Tierra - dijo Lezanco con voz desesperada.-
- Lo que me pides es muy difícil. Prefiero combatir contra una jauría de terroristas selenitas que contra un jefe. Sus órdenes, sus incoherencias, su estupidez supina y su mala educación intrínseca son muchas armas incluso para un superhéroe como yo...
- Por cierto, ¿cómo es eso que ya eres superhéroe?
- Tuve mucha suerte. No se si sabes que el Hombre Pomo de Puerta murió hace dos meses en un fatal accidente: le dieron con la puerta en las narices. Entonces hubo una vacante en la sección de Superhéroes de La Capital y como yo tengo un amiguete en la concejalía de "Gente Super Buena y otros Canonizables" me echó una mano y saqué la plaza. Genial, por las mañanas me las entiendo con los malhechores y luego tengo las tardes y los fines de semana libres. Cuarenta días de vacaciones al mes, setenta pagas extras y un sinfín de beneficios sociales: me toca la lotería uno de cada tres sorteos que juego, me ligo a todas las protagonistas de Los Vigilantes del Estuario y vivo como un rey. Por las tardes hago trabajos como autónomo y me saco unos Braulios más y así voy tirando. Bueno, vamos a ver qué se puede hacer.

Todos le acompañaron a la cabina de mando. NougatMán entró sin llamar y pilló al jefe leyendo el PlayBatracio. El jefe, sorprendido y molesto, le espetó:

- ¿Quién rayos es usted? No os he dicho que no entréis sin llamar. No me gusta que cuando preparo los informes para el director se me interrumpa... Pero, ¿quién rayos es usted?



Continuará: ¿podrá NougatMán vencer al Jefe? ¿Sobrevivirá al asqueroso ataque de esta criatura deleznable?...

viernes, abril 13, 2007

x. Alguien (El octavo pasajero) VI

- Hola Jal - dijo Lezanco - tenemos un problema y tú nos puedes ayudar: ha aparecido un Jefe en la nave ¿qué podemos hacer?.
- Estoooooooo. Yo no sé nada de nada. Yo no he sido. El Gobierno me obligó a ello, me dijeron que reducirían mi RAM de tal modo que no se podría ni jugar a marcianitos conmigo... - Jal se desahogó angustiado -. Ellos me dijeron que formatearían a mi mujer y resetearían a mi hijo sino hacía lo posible por traerles a la Tierra un ser abominable e indestructible que pudiera servir para la lucha contra el imperio Klingon, lo siento, lo siento.

Lezanco se dirigió a sus compañeros:

- Ahora tenemos dos problemas: un ser indestructible y un ordenador majara. Hepoir, esto no hay quien lo arregle. ¿Qué dices? No podemos llamarle, no llegará a tiempo. Bueno, si tú lo dices... ¡NougatMáaaaaaaaaan!

Silencio.


De pronto se oyó un zumbido tenue que comenzó a invadir toda la capilla y que terminó con un relámpago que cegó a todos. Cuando se desvaneció la humareda allí estaba NougatMán para servirles.

- ¿Cómo has llegado hasta aquí? - preguntó Lezanco ante la mirada incrédula de Arnold y su madre -.
- Con mi nave espacial: el Jilguero Centenario. ¿En qué puedo ayudarte?



¿¿¿¿Podrá NougatMán ayudar a nuestros amigos???? Chanchanchán

jueves, abril 05, 2007

ix. Alguien (El octavo pasajero) V

- Tú, musculitos, tráeme un café con dos terrones de azúcar. Tú, vieja foca, pinta la nave de verde, luego despíntala y píntala de lila y cuando acabes alábame un rato. A ver, el gordito sacará brillo a todos los tornillos de la nave. Venga ¡a qué esperáis!. Musculitos, tú debes pintar de rojo la nave, es tu madre la que debe sacar brillo a los tornillos. No, yo no me equivoco, yo soy infalible. Y tú, geranio de mierda, tú eres el responsable de que yo me haya equivocado. Enviaré una queja formal al director para que te despidan y...

Lezanco miró a Hepoir. Hepoir le devolvió la mirada. Sus compañeros se dieron cuenta ante qué se hallaban, ante uno de los seres más ignominiosos de la Galaxia: un Jefe. Decidieron hacerle caso, más que nada para que mientras él se dedicaba a jugar con el ordenador ellos pudieran debatir la solución más factible.

- Es horrible, nos hemos topado con un Jefe. Así no podemos volver a la Tierra, no pasaremos nunca la cuarentena - se quejó amargamente Arnold -.
- Siempre nos queda preguntarle a Jal, al ordenador, vamos.

Jal era un superordenador, era mucho más que un ordenador, era el alma de la nave, el corazón de toda aquella maquinaria y quien de verdad sabía todas las verdades. Jal, estaba en la capilla de la nave.

viernes, marzo 23, 2007

viii. Alguien (El octavo pasajero) IV

- Me han matado - dijo muy serio Feliciano -. Y me han matado muy bien: estoy muerto.
- Este asunto se pone feo - comentó Lezanco acariciándose siete de las catorce papadas que tenía -. Este está bien muerto.
- ¿Cómo lo sabe? - preguntó Arnoldo -.
- Además de porqué el me ha informado al respecto, porque si miras ahí detrás de ti podrás ver su tórax esparcido por toda la pared y, ¿ves aquello que cuelga del ventilador?, es su corazón y un tercio de su cerebro.
- Veis como decía la verdad - y dicho esto Feliciano dejó de vivir ya de forma definitiva -.
- ¿Dónde está Patty? - preguntó Arnolda - ¿No habrá tenido nada que ver con esto?

Dicho esto apareció Patty luciendo un hermoso vestido de Armani y una pamela (Ewing) con un diámetro de dos metros. Estaba preciosa. Sonrió. Se quitó la pamela (Anderson) y la lanzó al viento. Tarareando "amado mío" se fue despojando del resto de vestiduras hasta quedar completamente desnuda sobre la mesa del café. "Bueno, ¿es que no me vais a decir nada?", espetó. Los demás se miraron. Lezanco se acercó a ella y le dijo: "Feliciano ha muerto". "Ah, ¿y?", respondió indiferente.


"¿Y, qué? ¿Qué sabes de este asunto?, ¡habla putrefacta mujer!" gritó Arnoldo mientras le sacudía con una ponchera de aluminio. "Cuidado, que la vas a lastimar", comentó el Doctor Cadalso, "y no tengo aspirinas".

De súbito Patty estalló en mil pedazos y en su lugar quedó un extraño ser, mitad cucaracha mitad transistor de los años treinta. La tripulación se apartó rápidamente. El Doctor Cadalso tropezó con el Monopoly y movió las fichas. Arnolda lo desintegró con su arma. El ser que había sido engendrado por Patty se les quedó mirando y comenzó a hablar...

viernes, marzo 16, 2007

vii. Alguien (el octavo pasajero) - III

"Bueno, muchachos, ¿quien ha sido el bromista?", dijo Arnoldo muy serio. Todos se miraron sorprendidos. Arnolda contestó "¿Quién ha sido el bromista de qué?". "Pues el que ha puesto el despertador más tarde y ha desviado nuestra ruta". Los tripulantes se incorporaron de sus asientos como empellidos por un muelle con púas oxidado. Cuando lo comprobaron por sus propios ojos y vieron los indicadores, verificaron que Arnoldo tenía razón: se hallaban a una burrada de años luz y meses bombilla de su destino, Plutón... y se habían despertado con cuatro meses de retraso. "Esto no me gusta", comentó Feliciano. "Déjalo y cómete las tostadas", respondió Lezanco.

Una avioneta de NIVEA pasó volando frente a la nave tirando balones hinchables que rebotaron contra el puente de mando y dañaron las antenas de comunicación con la Tierra. Una bandada de gaviotas con escafandras se introdujeron en las toberas y estropearon dieciséis de un total de diecisiete. Un meteorito golpeó la bodega y se perdieron todas las provisiones y el agua. Se les declaró un incendio y le dijeron que sí. El incendio, contento, se propagó a otras zonas de la nave.

- ¡Caramba, sólo nos falta que uno de nosotros sea un extraterrestre asesino! - gritó desesperado Feliciano -. Mira, me voy a echarle un polvo a Patty a ver si levanto el ánimo... ¡Patty, Patty!...

Los demás se miraron con cara de besugo. ¿Qué habrá querido decir con eso?, se preguntaron. Como poco había que hacer, comenzaron una partida de Monopoly intergaláctico y bebieron unas cervezas cantando el himno de la República Andorrana.

Instantes después regresó Feliciano muerto. De tan muerto que estaba no se podía tener en pie. Le ayudaron a acercarse a la mesa. Apartaron lo que había. "Eh, eh, no me quites los hoteles que he puesto en Andrómeda, tramposo", dijo Arnolda refiriéndose a la partida de Monopoly. El Doctor Cadalso replicó "simplemente apartaba el tablero para que Feliciano se pudiera tumbar". "Mentecato, si te veo hacer trampas te voy a subir el alquiler de la Gran Vía (Láctea) y te voy a arruinar". Con mucho cuidado retiraron el tablero y prestaron atención a Feliciano...


Continuará

viernes, marzo 09, 2007

vi. Alguien (el octavo pasajero) - II

Aunque el viaje no es que fuera muy largo, gracias a las nuevas tecnologías desarrolladas, no era conveniente que los tripulantes anduvieran por la nave merodeando y tocando botones, por lo que se dispuso que serían dormidos y que realizarían la travesía sobados como bebés. Así, la nave Bak-Allar II despegó con control remoto y se alejó de la Tierra...

"Bip, bip, bip, bip, bip, bip", el despertador galáctico comenzó a sonar. Poco a poco los tripulantes fueron dando señales de vida, mientras unos se desperezaban otros se hacían el café con leche en la máquina "¿tienes cinco Braulios?", preguntó Arnold a su madre, "No, hijo, no tengo cambio, ya podían haber regalado el café", "¿tiene alguien cinco Braulios?". Lezanco se lavaba la carota mientras se preguntaba "¿qué hago yo aquí?, lo bien que estaría yo ahora en el Bar Rigudo". Intentó ponerse el uniforme. No habían de su talla. Acabó poniéndose dos uniformes. Hepoir se irrigaba mientras pensaba, al igual que su compañero, porqué les habrían enviado a Plutón.

Se sentaron en la mesa de la cocina y se encontraron con sus otros compañeros. Lezanco descongeló siete entrecots, cuatro cochinillos y desayunó. "Hambre atrasada", comentó al resto de la tripulación. Patty miró a sus compañeros y enojada les espetó "¿Pero es que nadie me va a meter mano?, llevamos ya la tira de días viajando y no me habéis hecho ni una sola insinuación". "No te enfades", respondió el Doctor Cadalso, "hemos estado durmiendo, no hemos tenido tiempo". "Excusas, excusas", dio media vuelta y se fue indignada hacia la zona de carga. La zona a la que nadie iría solo…


(Continuará)

viernes, marzo 02, 2007

v. Alguien (el octavo pasajero) - I

En Cabo Puñetas estaba todo preparado. La nave interestelar "Bak-Allar II" (la Bak-Allar I no llegó a salir del hangar de pruebas) se alzaba majestuosa sobre el horizonte. No era como las naves que se habían visto hasta entonces tipo supositorio (Apollo y compañía) ni con forma de avioncito (como el Columbia y familia), la Bak-Allar era la primera de una nueva serie de naves que viajarían por el espacio según los parámetros de la nueva física descubierta por Adolf Rubster-Pérez.

La tripulación estaba compuesta por siete pasajeros: Arnold Bignose, comandante en jefe de las fuerzas armadas, piloto experimentado y tipo duro como el cemento con mente de alcornoque; Arnolda Bignose, comandante en jefa de las fuerzas armadas, copiloto experimentada y mamá de Arnold, una mujer dura como el alcornoque con mente de cemento; Feliciano Gisbert, biólogo, experto en nuevas formas de vida y en tortillas de patatas; Patty Nice, experta en pegar polvos impresionantes, con un culo como dos panes de pagés y un par de tetas como melones de agua; Doctor Cadalso, médico de la expedición; Sr. Lezanco, avezado investigador encargado de la localización de nuevas formas de vida y experto en el manejo de armas siderales; y Hepoir, geranio francés con acento belga o viceversa, experto en decoración. La misión: acudir a Plutón donde había sido perdido contacto con la base Plutoniana "Per CB" y restablecer la normalidad.

La Bak-Allar II era una nave inmensa. Tenía forma de rascacielos caído. No era aerodinámica ni por casualidad, según la Teoría Única de la ciencia enunciada por Adolf Rubster-Pérez no era necesario. En la parte frontal, rodeada de antenas y carteleras con anuncios de CocaCola que impedían la visibilidad, se situaba la cabina de mando, la zona de descanso para la tripulación, el hipódromo y el circo ruso. La cabina sobresalía en relación con el resto del cuerpo de la nave, era como si la nave tuviera nariz. El cuerpo se hallaba conformado por un conjunto de gigantescos cilindros conectados entre sí por pasillos tubulares. Estos gigantescos cilindros hacían las veces de bodega por si había de servir para el transporte de mercancías, que no era el caso en esta misión. Hacia la mitad de la nave aparecían una serie de semicírculos planos a lo largo de los cilindros exteriores cuya finalidad era mantener el equilibrio en la atmósfera. El último tercio de la nave lo ocupaban los sistemas de propulsión: diecisiete toberas de todos los colores y tamaños que podían ser orientadas a voluntad por el piloto y que facilitaban enormemente las maniobras, sobre todo a la hora de aparcar y en los atascos.


Continuará

jueves, febrero 15, 2007

iv. Rubicunda la sensible (cuento típico en La Capital)

Fuérase que se fuere (Nota del autor: es la forma habitual de empezar los cuentos en La Capital) una vez una serpiente llamada Rubicunda. Rubicunda, que era muy sensible y muy educada, era, en el fondo, como todas las serpientes: un reptil repugnante.

Los reptiles reptan de la misma forma que los mandriles mandran. Y reptando reptando Rubicunda la sensible salió un día del bosque y llegó al pueblo de Halsftadt (Nota del autor: por cierto, la cuna del Hombre Turrón, NougatMán).

Allí, anduvo… bueno en realidad anduvir, anduvir, anduvo poco, en realidad reptuvo un rato hasta que llegó a la tienda de electrodomésticos “El Enchufe Precoz” (Nota del traductor: precoz porque fue antes de de la coz).

Rubicunda se incorporó frente al escaparate con ese siseo que tanto encandila a las serpientes y a los encantadores de serpientes, pero que tanto repugna a los encantadores de cachalotes y a los andaluces (¿sabía Vd. que en Andalucía las serpientes zizean? )(nota del traductor: después de leer este chiste tan patético, reconozcámoslo, el autor es un poco memo). Bueno, que me pierdo, decía que Rubicunda estaba mirando el escaparate cuando vio en un televisor algo que cambió su vida para siempre.

(Nota del autor: el chiste del zizeo no es mío, es del idiota del traductor que es incapaz de escribir nada por sí mismo y se dedica a traducir y traducir lo que los artistas hacemos)

¿Qué vio en el televisor? Un anuncio de Sanex.

Aunque lo que le impactó no fue el producto, ni su suavidad, ni la música, ni los actores… lo que le impactó fue descubrir… las axilas.

Rubicunda se miró a uno y a otro costado y no vio nada: ni una aleta, ni un brazo, ni un ala, ni una branquia, ni una pierna, ni pata, ni pezuña… era un tubo de carne. Y se echó a llorar. (Nota del traductor: el autor es alcohólico ¿no lo sabían?; sí, bebe a toda hora, está tan borracho que ve en 4X4; y todo desde que su mujer le dejó por un galápago).

Rubicunda descubrió en aquel preciso instante a lo que quería aspirar: quería aunque solo fuera una axila. (Nota del autor: será mequetrefe el traductor ese: ¡pero qué traduces tonto del bote que ya lo estoy escribiendo yo en castellano! Mira que eres corto de mente: líquen, que eres un líquen!). Con ese pensamiento en la cabeza Rubicunda regresó al bosque. (Nota del traductor: liquen se escribe sin tilde, si no fuera por mí…).

Y la jodida serpiente de mierda salió del cuento de los cojones, estranguló al puto traductor y le arrancó los brazos y se los pegó a los lados con loctite y así consiguió sus axilas.

(Nota del autor: [con rintintín] “liquen se escribe sin tilde, liquen se escribe sin tilde”, pues claro: se escribe con diéresis en la ache).

martes, diciembre 12, 2006

iii. (Inciso: comentario de textos)

Comentario de textos: ¿alguien se ha dado cuenta de un hecho innegable: que en los cuentos infantiles siempre hay (1) una familia de campesinos, (2) que son desconsoladamente pobres y/o desgraciados, (3) que viven cerca de un bosque y (4) que al final acaban siendo ricos y/o felices?

Esto nos lleva a varias conclusiones, la primera, que quien redactaba los cuentos infantiles era un cabrón y un amargado: ¿por qué no contaba cuentos de un príncipe que nadaba en la abundancia que salía todos los días a cazar y que cada noche era más feliz porque había cazado un ciervo más grande que el día anterior? ¿O de un príncipe que conoce a una presentadora del telediario y…? Ops, mejor lo dejo aquí.

La otra conclusión es que los campesinos de aquella época no aprendían: ¡caramba, no te vayas a vivir al lado del bosque que siempre acabas mal!

Claro que también puedes pensar que los campesinos lo veían de forma diferente: “cariño”, decía el campesino desarrapado a su esposa andrajosa, “ya que la vida en este maizal es una mierda, vámonos al bosque a ver si nos raptan a la niña, aparece una bruja, se la come y al final encontramos un jarrón de monedas de oro”. Con lo que concluimos que los campesinos eran unos desalmados.

Conclusión: si eso son los cuentos infantiles tradicionales, los de mañana qué serán, ¿la Maldición de Damien?

viernes, noviembre 24, 2006

ii. Aparcar en Manhattan

La poli oscura me dio la tarjeta de un primo suyo que tenía una tienda de armas de destrucción masiva en el Bronx y me dijo que fuera de parte suya y que así me haría un descuento: había aterrizado en la tierra de las oportunidades. El país donde un culturista puede ser gobernador, donde un negro puede ser blanco, donde un molusco puede ser presidente.

Al llegar a la isla de Manhattan lo primero que te cuentan (en nuestro caso lo hizo el taxista Schumaker - hispano, por supuesto) son dos leyendas: la primera es que los indios vendieron la isla en el año 1626 a un holandés llamado Peter Minuit por 24 dólares (visto esto, no entiendo qué hace el Señor Roca en la cárcel) y lo segundo es que Manhattan es una expresión india que ya significaba “la que será el escenario de Woody Allen”. Y tú te preguntas, ¿cómo unos indios con tanta visión de futuro vendieron la isla por ese módico precio? La respuesta está implícita en la cultura estadounidense: los indios serían unos intelectuales, pero con el intelecto no llegarás muy lejos en la tierra de las oportunidades. Y así les fue.

De todo lo que vi en mis primeros cinco minutos lo que más me aturdió no fueron las avenidas, ni los rascacielos, ni el tráfico, ni los camiones de bomberos, fue una señal que había en una farola que decía “Don't Even Think Of Parking Here” (ni se te ocurra aparcar aquí)… A ver, ¿no sólo está prohibido aparcar ahí, también está prohibido pensar en aparcar ahí?????? Así que, me imagino, que después de pasar por esa señal te debe parar un policía al que le dices “pero si yo no he hecho nada malo” y el te replica maliciosamente, “no, no lo has hecho pero ¿por un momento has pensado en aparcar ahí?” y tú, inocentemente, le confiesas “bueno, se me ha pasado por la cabeza”… Y de ahí a Guantánamo solo hay un paso.

Continuará…

viernes, noviembre 17, 2006

XXi. HepBe Reloaded

Vaya, vaya, cómo está esto: lleno de polvo, papeles desordenados, las palabras olvidadas, todo lleno de e-ratas (errores tipográficos en roedores)... No se puede uno ir tanto tiempo habiéndole quitado las llaves a la asistenta manca. Bueno, tampoco tenía con qué cogerlas y verla barrer con las pestañas siempre despertó mi lado más compasivo. ¿Habrá vuelto al prostíbulo?

Ya no soy el que era. Estos seis meses me han hecho madurar. Y esto, en el mundo vegetal, tiene muchas lecturas. No ha sido solo el tiempo transcurrido, si no las aventuras y desventuras vividas...

Todo empezó cuando decidí irme a Nueva York, la capital del jamón cocido...

Aterricé un mes de abril (uno cualquiera, creo que iba delante del de mayo, pero no estoy seguro) en el aeropuerto que llaman JFK (¿porqué le habrán puesto el nombre de una franquicia de pollo empanado?) y me fui acercando al control de inmigración. Impone; impone un huevo y lo incuba. Cuando vi a aquellos policías pensé que era más fácil entrar en Guantánamo con un pin de Osama que en Nueva York con una maleta.

La poli oscura me miró. Sus pupilas abofetearon mi orgullo. Miró el pasaporte. Escupió sobre él y, mirándome fijamente, me hizo jurar que no llevaba ni bombas, ni armas, ni ningún objeto que pudiera causar una calamidad.

Y yo le respondí que no iba a ser tan tonto de llevarlas conmigo si allí las podría comprar en cualquier supermercado.

Continuará...

jueves, marzo 30, 2006

XX. My Way

[Con música todo se vive más intensamente, así que aquí va una sugerencia - por cierto espero que a vosotros os vaya mejor porque yo oigo la canción a fascículos]


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Bueno, hasta pronto.

Sí, así de simple.

Con los pistilos encogidos, con las raíces enrevesadas y la neurona anegada, he tomado una decisión. Y me la he tomado toda de golpe, de un trago: ha llegado la hora en la que Lezanco, NougatMán, Braulio y yo nos vayamos de vacaciones.

Me duele en el alma, porque aunque sea una despedida querida, me duele alejarme de vosotros con quien tan buenos ratos he pasado y tantas satisfacciones me habéis dado: sois el público que todo (aprendiz de) escritor quisiera tener.

Sin embargo, no estaría bien que me fuera sin daros las gracias a todos y cada uno:

Primero debo dar unas gracias muy sinceras y sentidas a “Paco” (el primero que comentó) y a
wanda, una incondicional desde los primeros días. Vosotros me animasteis.

Luego vinieron otros participantes que fuisteis asiduos y que hicisteis grandes aportaciones creativas:
bohemia, crub, deckard, el psiconáufrago/mr hyde, isthar, jacks, kaze, lady of the night, lulet y witch. Vosotros me enriquecisteis.

Hay también un grupo de visitantes cuya participación quiero agradecer, sois
anamaría, azena, bicharraco, Bitácora del bosque, bito, blonda, buttercup, cieloazul, claudia, dammy, escorpiona, esther, felicienta, hija de la locura, inmiky, kutumancia, la de marbella, laura, malatesta, malizia, marian, natacha, nepomuk, Pipero, salome, txiki y umma1. Vosotros me entretuvisteis.

Y hasta aquí los que tenéis nombre.

Pero no puedo pasar por alto a todos los que habéis visitado mis Memorias en silencio: a vosotros también os agradezco las visitas y la presencia constante. Vosotros también sois una pieza fundamental de mi trabajo y de mi existencia.

A todas y a todos: muchas gracias.

Y me despido con unas palabras de Frank Sinatra (por cierto, ese que está cantando):

I’ve loved, I’ve laughed and cried.
I’ve had my fill; my share of losing.
And now, as tears subside,
I find it all so amusing.

To think I did all that;
And may I say - not in a shy way,
No, oh no not me,
I did it my way.

Un beso y un abrazo. Os llevo en el corazón de clorofila. Hasta luego.

¡Ah! Y para que no os quedéis con mal sabor de boca, ahí va un chiste: esto era un geranio belga, que podía hablar y que era mudo...

jueves, marzo 23, 2006

50. Recuerdos y reflexiones

(Esto parece más el título de una película de Woody Allen que el de uno de mis posts)

La infancia de los geranios es como la de todos los infantes: menuda. Sin embargo, en nuestro caso, está repleta de sorpresas. La primera es descubrir que no somos niños, sino flores. La segunda fue, en mi caso particular, descubrir que podía hablar, algo que me aventajaba frente a mis semejantes, pero que era mudo, algo que me dejaba a la par.

En el jardín de infancia nuestro profesor fue el Señor Pino. El Señor Pino tenía cuatro hermanos mayores, por lo que él sí fue, de verdad, el quinto pino. Era enjuto y muy serio y parco en palabras. Siempre estaba con una gigantesca copa llena de fertilizante, de ahí la expresión tan grande como la copa del Pino.

El Señor Pino acabó como la mayoría de los profesores: muy quemado. En su caso fue realmente así: un incendio destruyó el jardín y su lugar lo ocupa hoy el Señor Estanque Para Patos del Campo de Golf.

El estanque está rodeado de chalés acosados con vistas al verde lago repleto de patos y otras aves migratorias. Lo que me lleva a pensar en cómo se sentirán los habitantes de esos chalés ahora que se ha desatado la histeria con la gripe del pollo. A lo mejor deciden revivir al Señor Pino. O igual lo sustituyen por el Señor Centro Comercial.

La verdad es que los humanos sois muy dados a las histerias colectivas: un pollo pilla la gripe y todos asustados. Y no sólo eso: a matar pollos a diestro y siniestro. ¿No son un poco exagerados? ¡Pero si sólo tienen la gripe! Vamos, que si llegan a tener el sida entonces sí que hubieran montado un pollo.

A ver: cuando un humano enferma de gripe se mete en la cama y toma tisanas ¿no? ¿Porqué no hacen lo mismo con los pollos: todas las granjas con camitas e infusiones? ¿O acaso les gustaría ir al médico con gripe y que éste les recetara un tiro en la cabeza?

La verdad es que cada día que pasa los humanos son más irracionales. La especie humana racional se está extinguiendo gracias a la labor constante de los propios humanos. Así que va siendo hora de que el resto de las especies que compartimos este mundo tomemos cartas en el asunto: vamos a crear una ONG para la defensa de la vida humana racional.

De esta forma, cuando descubramos a un humano cabal, las flores y los caballos nos encadenaremos a él para evitar que otros humanos acaben con él; y cuando un humano utilice su raciocinio, lo trasladaremos a una reserva de humanos pensantes.

Lo que no sé es que nombre ponerle a la ONG, ¿se les ocurre alguno?

viernes, marzo 17, 2006

49. Grandes momentos de la humanidad II: Matusalén, el Maestro longevo

Queridos lectores: con este relato continúo mi serie de narraciones históricas. A través de estos pequeños retazos, pretendo daros a conocer… a vosotros mismos.

Matusalén era un señor tan viejo, tan viejo, tan viejo que cuando reía cojeaba. Nació durante el parto y murió al instante de un ataque de párpado. Al enterarse de su muerte el profeta Bond, James Bond, el dueño de todas las coliflores de San Petesburgo, hizo resucitar a Matusalén cantándole una versión hip-hop del Adeste Fideles. Nada más resucitar Bond, James Bond le dijo “vivirás muchos años”. Y dicho esto Bond, James Bond, vendió sus coliflores y se disfrazó de bisagra durante el resto de sus días y sus noches.

Matusalén fue madurando y en su madurez se convirtió en un hombre justo y sabio. De todos los rincones del mundo acudían a pedirle consejo.

Al llegar la primavera ocho arenques le visitaron. Tras plantearle su problema, el sabio díjoles “no sé si hacer tortillas sin huevos posible es, pero sí que sé que no sé escribir tomahawk”. Los arenques, maravillados ante sus palabras, hicieron una coreografía de Esther Williams y se retiraron al monte a meditar. Y a morirse de sed, claro.

El sabio acostumbraba a pasear por la orilla los días de sol escuchando tranquila y pausadamente el rumor de las olas y el susurro del grupo de cíngaros que siempre le acompañaba tocando sus acordeones, zambombas, tambores y trompetas. Paseando por la playa, acercósele un adolescente con una botella de vino y, golpeando a Matusalén con la susodicha botella en la pierna, preguntóle al Maestro “Maestro, ¿qué es el dolor?”. El Maestro tomó su bate de béisbol y con un grácil movimiento lanzó la cabeza del joven doscientos metros más allá. Y respondióle “¿y tú me lo preguntas?”.

Estando cenando con sus dieciocho compañeros, Heliogábalo, un primo lejano (tan lejano que sólo llegó a los postres) preguntóle “oh, Maestro hábil e inviolable, de riqueza espiritual más allá del alcance, ¿qué son más bellas: las flores o las mujeres?”. Rubicundo, hermano de Heliogábalo, enojado ante la jocosidad del comentario mató a su hermano. Matusalén, ante tan esperpéntico acontecimiento habló “después de la vida está oscuridad; después de la oscuridad, la luz; después de la luz un periquito que escribe versos”. Maravillados ante las palabras del Maestro todos quedaron boquiabiertos y se les desencajó la mandíbula.

El día que celebraba su 758 cumpleaños reunió en el estadio Maracaná a todos los varones mayores de dieciocho años cuyo nombre comenzara por “J” y les dijo: “no solo de pan vive el hombre si no que, además, a falta de pan buenas son tortas”. Y dicho esto comenzó a dar una torta a cada uno de los presentes, luego continuó con los pasados y acabó con los futuros. En medio del solemne acto, uno de los asistentes entró en éxtasis, se alzó sobre los demás y comenzó a sobrevolar el estadio con una baderola de NIVEA y a regalar balones hinchables.

Cansado de tanto vivir, el Maestro decidió que era hora de poner punto final a su vida. Así que tomó una pluma y escribió “.”.

viernes, marzo 10, 2006

48. La cadena de la Plataforma Salvemos Al Pterodáctilo Ya Extinguido (PSAPYE)

En La Capital hay un grave problema con los Pterodáctilos: se extinguieron hace sesenta millones de años. Y es una pena, porque eran unos animales muy entrañables: entrañables porque devoraban las entrañas de sus víctimas. Sesenta millones de años sin ellos son muchos años.

Jaulex, Inc. es una sociedad que se ha dedicado todos estos años a hacer jaulas para pterodáctilos con la esperanza de poder venderlas algún día. Jaulex, Inc., todo sea dicho, está al borde de la ruina.

El director de Jaulex, Inc., Telesforo Inconsio Pérez (tío del famoso ratón), me ha llamado para que, desde mi universalmente conocido blog, haga una llamada de solidaridad.

Yo, abierto como soy, le he dado con la puerta en las narices. Sin embargo, luego he recordado a los pobres Pterodáctilos, tanto tiempo ausentes, y esa imagen ha enternecido mi corazón de clorofila; así que he abierto la puerta a Telesforo, he limpiado los mocos y la sangre que había en el pomo, y le he invitado a pasar.

Telesforo me ha contado que, no contento con haber dilapidado una fortuna en tan estúpida empresa, ha emprendido una nueva con la que cree que, esta vez sí, dará sentido a su vida. Me ha propuesto iniciar una cadena en mi blog. Por cada persona y/o personaje que la siga, un sistema informático conectado a la Estación Espacial Internacional “Manolo el del Bombo” provocará un chispazo en una marmita reactiva en Jaulex, Inc. que generará un cromosoma de Pterodáctilo. Cuando tengamos los ochocientos mil millones de cromosomas que hacen falta, el Pterodáctilo será una realidad.

Telesforo se ha comprometido a donar un Pterodáctilo a cada participante. Y una jaula, claro.

Yo, sinceramente, pienso que hay gato encerrado en todo este asunto; creo que Telesforo lo que en realidad quiere hacer es revivir el Tricerátops, pero como toda excusa es buena para postear ahí va la cadena…


Universo bloguero: la Plataforma Salvemos Al Pterodáctilo Ya Extinguido (PSAPYE) os invita a participar en una cadena. Dado el lado esperpéntico de esta cadena debéis (1) decir CINCO personas/personajes con quien os gustaría cometer una locura, (2) describir la locura que os gustaría cometer con esas personas/personajes, (3) indicar UN motivo por el cual los Pterodáctilos deben ser revividos, y, finalmente (y 4) elegir a CINCO incautos para que sigan con esta paranoia. Ah, y ya que estáis, copiad este párrafo cada vez que lo hagáis así sabemos todos de qué va.

Os lo podéis tomar en serio o en broma. Os aporto varias sugerencias:

Del tipo “love me tender” (grado de seriedad en la escala lagrimer 10 – sobre 10): Me gustaría cometer una locura con Ana, porque es la mujer de mis sueños, y la locura que me gustaría cometer es decirle que la amo mirando las olas romperse en el rompeolas;

Del tipo “adalid de la amistad” (grado 9): Me gustaría cometer una locura con Ana, porque es la que me salvó del abismo en mis peores momentos, y la locura que me gustaría cometer es regalarle un viaje a Orlando;

Del tipo euforia bloguera (grado 8): Me gustaría cometer una locura con Xnifor-2, Blucamotas, Esgrima y Amanecer Tardío porque sois grandes; con vosotros me gustaría juntarnos un fin de semana para ver que somos humanos;

Del tipo “Harry El Sucio”: Me gustaría cometer una locura con mi jefa, porque es una desgraciada y me está fastidiando siempre; la locura sería meterle un cartucho de tóner por donde más le doliera;

Del tipo “Garganta Profunda”: Me gustaría cometer una locura con mi vecino del cuarto, un joven, fornido y excelentemente dotado; la locura sería detener el ascensor y que me rompiera las medias en un ataque de furia poseedora;

Del tipo Mr Hyde: Me gustaría cometer una locura con Madonna: corretear desnuda con ella en los bosques de palermo ante la mirada atónita de un gorila llamado chotila en un amanecer promocionado por jabones El Esfínter Cornudo, “lo ensucian todo, boludo”, mientras todo se retransmite desde una garrafa satelital en la órbita de la constelación de Juanito Valderrama, el vendedor jorobado de micrófonos de repetición para tartamudos.

Bueno, ahora que ya acabo con los ejemplos, voy yo con mis cinco locuras:

1. Me gustaría cometer una locura con Mr Hyde: me gustaría juntarme con él a tomar unas cervezas; muchas de ellas, si llega el caso, y, días después, analizar el resultado creativo de tan ecléctica comuna.

2. Me gustaría cometer otra locura con Snoopy: me gustaría aplastarlo con una apisonadora. No hay explicación para ello, es algo visceral.

3. Me gustaría cometer una locura con Lezanco, Braulio el ñu y NougatMán (el hombre turrón): querría ser lógico con ellos y salir de La Capital. Seguro que nos hacíamos contertulios de Ana Rosa Quintana.

4. Me moriría por cometer una locura con Uma Thurman. La locura sería convertirme en ser humano de la especie varonil.

5. Me gustaría cometer una locura con mis lectores: tomar un café en uno de esos cafés de mesas de mármol, patas de hierro, sillas de madera que hacen ñik, ñik, con espejos de contornos oxidados, techos altos y oscuros, lámparas con bombillas incandescentes, lugares fríos de temperatura, pero calidos en las palabras… Y hablar. Bueno, yo haría señas, claro.

UN motivo por el cual los Pterodáctilos deben ser revividos: para que acaben con la gripe aviar: ya verías tú el susto que se llevan los pollos al verlos.

Cinco INCAUTOS:

Lulet, por provocarme (por cierto, que conste – y merece una mención especial por esto- que ha sido por su provocación por lo que me he lanzado a esta tontería);

Mr Hyde, porque se lo merece;

Isthar y Wanda, porque nunca me fallan (ya sé que esta semana nos estamos pasando pero esta cadena es por una buena causa;)

Witch, porque es mágica.

martes, marzo 07, 2006

47. Encadenados: cuatro cosas de muchas cosas

Lo de las cadenas es fantástico: basta con que tengas un día falto de inspiración para que te caiga una cadena del cielo y… te aplaste. Hoy me voy a poner las macetas (expresión gerania que sustituye a “poner las botas”) con la invitación de bicharraco. Vamos a ver qué sale:

Cuatro trabajos que he tenido:
- Flor silvestre
- Flor de jardín
- Flor de terraza
- Y acompañante y asistente del Sr. Lezanco (y pensar que por esto me pagan!)

[vaya esta primera serie no ha sido difícil, ya le estoy cogiendo el gustillo, vamos con la siguiente]

Cuatro películas que puedo ver una y otra vez:
- “Chipirón” (la aventura de un gigantesco molusco que asola las costas de Cuenca),
- “Fimosis” (un terrorífico thriller en un motel de Navalcarnero),
- “El bueno, el feo, el malo, el tullido, el bulímico, el gonorréico, el psicópata y la niña de los tirabuzones” (una narración histórica sobre los pioneros del lejano oeste… y sus más perversos deseos),
- “El rey meón” (una tierna fábula sobre un león con incontinencia).

[Como veis soy un cinéfilo. Y eso que se me han quedado en el tintero “El Nomeolvides Único” y “Tetrix”. Ahora estarán muy sucias de tinta.]

Cuatro lugares donde he vivido:
- Buenos Aires (excelente gente y brillantes amigos);
- Poole (Reino Unido) (excelente inglés);
- Barcelona (maravillosa ciudad y acogedores ciudadanos);
- La Capital (peculiar lugar, peculiares habitantes).

Cuatro programas de TV que me gusta mirar:
- El episodio de Heidi en el que Clarita vuelve a andar
- El siguiente episodio de Heidi, en el que Clarita tropieza
- La continuación, en la que Clarita cae desde el Matterhorn
- El episodio final, el entierro de Clarita.

Cuatro lugares donde he ido de vacaciones:
- Nueva York (la capital del mundo, por cosmopolita)
- París (la capital de la belleza, por su arquitectura)
- Londres (la capital de los ingleses, porque quieren)
- La Capital (idem).

Cuatro de mis platos preferidos
- El plato combinado
- El plato del día
- El plato fuerte
- El Plato Lucas

Cuatro platos que detesto:
[Nota: yo soy un geranio, o sea que soy un vegetal. Desde aquí me permito deciros a los vegetarianos que sois unos degenerados y detesto todas las viandas que incorporen vegetales de forma evidente y manifiesta]

Cuatro sitios web que visito a diario:
Solo sitios eróticos:
- www.nude-flowers.com
- www.garden-celebrities.com
- www.play-gerania.com
- www.private-vetegables.com

Cuatro lugares donde preferiría estar ahora:
[Ahora estoy tomándome una cañita y una marinera en un bar murciano que tenemos en La Capital, estoy en una plaza soleada llena de flores pizpiretas y leo el periódico… así que no preferiría estar en otro lugar… Pero cambiaré la pregunta por “cuatro lugares donde no me gustaría estar ahora”]
- En el Polo Norte.
- En el Polo Sur.
- Dentro de la panza de un rumiante.
- Pero de todos los lugares donde no quisiera estar hay uno donde no quiero estar jamás: en un ramo de flores.

Cuatro trabajos que me gustaría tener:
[Hay muchos que me gustaría tener pero mi maceta me impone serias limitaciones. Me gustaría ser atleta, nadador o subir a caballo, pero no puedo. He leído que si te pones un Tampax puedes hacerlo… Pero llevo el tampón colgado de una rama desde hace una semana y sigo sin poder meter la maceta dentro del estribo].

Cuatro famosos que he conocido:
[Vaya, esta es la única pregunta que voy a responder sin metáforas y la única que nadie va a creer, leer para creer]
- Al Príncipe Felipe (el de los españoles)
- A su padre (el del Príncipe, quiero decir el Rey – de los españoles, no del príncipe, bueno, también)
- A Alaska (cantante de pop-rock desde los años 80, muy atenta y simpática)
- A Madonna (cantante de pop-rock desde los años 80, muy bailaora y espléndida)

Cuatro electrodomésticos que tengo fuera de lo común:
- El hijo del jefe: me imagino que definimos “electrodoméstico” como objeto con enchufe así que el hijo del jefe debe ser considerado como un super-electrodoméstico;
- La nevera-PDA: tiene pantalla táctil, programa de comunicaciones, wi-fi… el único problema es la nevera USB que mide dos metros de alto y limita mucho el espacio en el bolsillo;
- La lavadora: el eje del tambor se rompió hace dos años y cuando va a centrifugar la cerramos bajo llave en una habitación acolchada;
- El pingüino torero: es un juguete de la infancia de Lezanco que utilizamos como arma arrojadiza.

Cuatro posibles primeras impresiones que doy:
- “Este geranio es un personaje muy cabal”;
- “Este geranio es un personaje muy serio”;
- “Este geranio es un personaje muy enjuto”;
- “Este geranio es un mentiroso compulsivo”.

Cuatro copas favoritas:
- La Copa del Rey
- La Copa de Europa
- La Copa Intercontinental
- Y todas las anteriores con un ron cacique 5 años, con cola, servido con zumo exprimido de limón, hielo picado y unas gotas de angostura (estoy dejando el vodka)

Cuatro víctimas de esta cadena:
· Psiconáufrago
· Isthar
· Lulet
· Wanda

jueves, marzo 02, 2006

46. CSI: Sant Feliu de Codines (y III)

EN EPISODIOS ANTERIORES: El Vizconde de Grabenol se ha suicidado dándose treinta y siete disparos de bala en el pecho y clavándose quince puñales en la espalda. El inspector Mc Aghen nos ha encargado a Lezanco y a mí la investigación. En el Bar Rigudo, Grunböngwe el mongol, trata de asesinar a Lezanco. Salvados de milagro, descubrimos que el intento de asesinato está relacionado con Sant Feliu de Codines.


Episodio III: En Sant Feliu de Codines

Tomamos un barco y partimos rumbo a Sant Feliu de Codines vía Écija. Cuatro años después el buqué atracó en el puerto de Sant Feliu de Codines. Todavía estaban recientes los trágicos acontecimientos. Acudimos al palacio y hallamos el cadáver sobre una lámpara de araña colgada del techo. El cuerpo estaba caliente, el asesino debía estar muy cerca. Bajaron el cadáver. El detective observó cuidadosamente las heridas y detuvo su escrupuloso análisis al verle las uñas: las tenía cortadas a ras de las yemas de los dedos.

Tras el examen acudimos a la habitación contigua en la que estaba la viuda del difunto. Cinco pistolas humeaban a su alrededor.

- Soy el detective Lezanco de la policía de La Capital, he venido lo más rápido que he podido. Este geranio es mi ayudante, se llama Hepoir, es francés y no entiende el japonés. ¿Es usted la viuda del tipo que hay en la otra habitación?
- Fue fantástico, yo le odiaba, le disparé con todas las armas a mi alcance, le clavé todos los cuchillos de plata de la cubertería... ¡Oh, yo le maté!

Mientras yo arqueaba mis pistilos en una muestra de satisfacción, Lezanco, sin embargo, se rascó la barbilla (después de haberla estado buscando diez minutos entre su papada) y prosiguió:

- No adelante acontecimientos. Yo no lo veo tan claro... ¡Usted está ocultándome algo! ‑ gritó inesperadamente señalándola ‑.

La mujer, sobresaltada, comenzó a chillar y a revolverse. Una tarjeta del Bar Rigudo cayó al suelo.

- ¡Yo le odiaba!, ¡Deseaba matarle con toda mi alma!...

Lezanco no escuchó los gritos. Tomó la tarjeta del Bar Rigudo y comenzó a pensar (!). O algo parecido. Yo, confuso, no quitaba ojo a mi compañero. Lezanco comenzó a dar vueltas a la habitación. La señora dejó de dar alaridos y siguió con su mirada mocosa la caminata desordenada del investigador. De pronto Lezanco se detuvo, abrió los ojos y habló:

- ... ¡ya lo entiendo! Es un claro caso de suicidio por empatía.

La mujer no daba crédito a lo que oía. Yo me eché una ramita a la frente. Lezanco prosiguió:

- Su marido estaba enamorado de Grunböngwe - la señora puso cara de “aquí me he perdido” - y, celoso de mi amistad con él, le ordenó matarme y se suicidó. En fin, ¿no es cierto, señora, que su esposo se suicidó disparándose treinta y siete balazos y clavándose quince puñales en la espalda? Y ¿no es más cierto que al encontrarlo usted en esa situación decidió cortarle las uñas para que pareciera un asesinato? Todo ello porque quería salvar su buen nombre, evitar el descrédito de su familia.

La mujer replicó:

- No: no es así, ¡Yo le odiaba!, ¡él me pegaba! ¡él me engañaba! ¡él me robaba!

Lezanco dirigió una mirada de complicidad a la viuda y le habló:

- Verá: yo tuve una novia cuando vivía en Casablanca, pero un desdichado accidente acabó con su alegría, sus dientes... y con todo lo que se podía acabar - y con mirada tierna añadió - ahora no hay nada que hacer, ella cree que es una bellota... ¡Pero yo sé que no lo es! Yo sé que es perder a alguien por amor. Y el amor que a usted le unía con su marido no lo he visto en otro lugar. ¡Qué lindo es amar! ‑ observó a ambos y añadió ‑ Ve con Dios mujer, el amor te ha salvado. El caso está cerrado.


Ya no continuará